Estimados chicos:
invito a todos a participar de una nueva actividad. Esta vez, se trata de leer un cuento de Marco Denevi que se llama "Apocalipsis". Entonces, primero lo leemos y lo disfrutamos, ¿si?:
APOCALIPSIS
Marco Denevi
La extinción de la raza de los hombres se sitúa aproximadamente a fines del siglo XXXII. La cosa ocurrió así: las máquinas habían alcanzado tal perfección que los hombres ya no necesitaban comer, ni dormir, ni hablar, ni leer, ni pensar, ni hacer nada. Les bastaba apretar un botón y las máquinas lo hacían todo por ellos. Gradualmente fueron desapareciendo las mesas, las sillas, las rosas, los discos con las nueve sinfonías de Beethoven, las tiendas de antigüedades, los vinos de Burdeos, las golondrinas, los tapices flamencos, todo Verdi, el ajedrez, los telescopios, las catedrales góticas, los estadios de fútbol, la Piedad de Miguel Ángel, los mapas de las ruinas del Foro Trajano, los automóviles, el arroz, las sequoias gigantes, el Partenón. Sólo había máquinas. Después, los hombres empezaron a notar que ellos mismos iban desapareciendo paulatinamente y que en cambio las máquinas se multiplicaban. Bastó poco tiempo para que el número de máquinas se duplicase. Las máquinas terminaron por ocupar todos los sitios disponibles. No se podía dar un paso ni hacer un ademán sin tropezarse con una de ellas. Finalmente los hombres fueron eliminados. Como el último se olvidó de desconectar las máquinas, desde entonces seguimos funcionando.
Muy bien! Después de leerlo y de disfrutarlo -espero-, los invito a pensar y responder estas preguntas, siempre enriqueciendo y acordando -o no- con lo que escribieron los compañeros:
1. ¿Quién es el narrador del cuento?
2. ¿Por qué creen que el cuento tiene ese nombre?
3. ¿Qué visión acerca de la tecnología subyace en el relato?
4. ¿Creen que el futuro será así?
5. ¿Qué cosas propias de la raza humana extrañarían ustedes si algún día sucede lo que cuenta esta narración? En este punto espero la participación de TODOS... y espero apreciaciones poéticas también!
Cordiales saludos y los espero,
Magdalena